Fotografía | Lídia Vives

Lídia Vives es una fotógrafa radicada en Barcelona que trabaja la fotografía artística. Su trabajo va desde editoriales de moda hasta grupos musicales. Pero, en lo que esta catalana es especialista y por lo que es verdaderamente famosa, son sus autorretratos.

En esta entrevista que dio a Photolari, disecciona el contenido de la mochila que lleva a sus sesiones, da algunas recomendaciones para fotógrafos y artistas, y deja caer uno que otro nombre y marcas de sus equipos y por qué los prefiere:

  • Empezando por: ¡Una cámara por supuesto! La Pentax K-1.
  • Dos objetivos: Un Pentax 70mm F2.4, para primeros planos, planos medios y autorretratos. Y otro, Sigma 35mm F1.4, que utiliza para planos generales y exteriores, cuando quiere darle importancia al espacio y el paisaje.
  • Un flash de mano, que utiliza en coordinación con otros flashes. Los emplea para rebotar la luz en las paredes, el techo o sobre reflectores.
  • Un cargador universal y uno para el coche, porque aunque no tiene coche, nunca se sabe dónde o cuándo se va a necesitar una recarga de emergencia.
  • Baterías, dos (porque no es ningún monstruo- pincha aquí si no lo pillas - para estar siempre preparada.
  • Tarjetas de memoria: Una Flucard de Pentax (16 GB) que funciona con el wifi de la cámara y con la que se puede ver en una web, todo lo que se ve a través del visor de la cámara.
  • Disparador (a distancia) para los autorretratos. A pesar de que ahora prefiere la app Image Sync, que se sincroniza también vía wifi, y con la que controla todos los comandos con el móvil, y en la que ve también todo lo que se ve a través del visor.
  • Agenda, para apuntarse las citas y los móviles de los modelos con los que ha quedado.
  • Tarjetas de visita, para donde la pille el networking.
  • Un palo quita pelos, para poder remover pelos, polvo, etcétera. Es decir, todo lo que se pueda hacer en la sesión y así, no tener que editarlo en Photoshop.
  • Un desinfectante de manos, para poder lavarse las manos, en caso de que esté en un lugar como el bosque haciendo fotos, y toque algo que luego pueda ensuciar la cámara.
  • Pompas de jabón, no solo porque le molan, sino porque son un recurso que puede funcionar bastante bien, o una buena opción para cuando está bloqueada.
  • Celofán de 3 colores. Con el que una vez casi prendió en llamas el flash, y que ahora coloca frente al objetivo para así crear una veladura de color que se vea cool.
  • Y por supuesto, el contrato de cesión de derechos de imagen, que firman tanto ella como los modelos.

Créditos de todas las fotografías Lídia Vives

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